BLOG #ELACTIVADA: Mis ángeles

Hoy me siento muy contenta, os voy a presentar mi primer desfile de Ángeles. No tiene nada que ver con un desfile de Victoria´s Secret, es mucho más real y a su vez más mágico. Mis Ángeles no son modelos profesionales, pero tienen una belleza infinita, no cobran esas cantidades desorbitadas, al contrario, dan mucho más de lo que reciben. No viven en un mundo de lujo, pero su mundo tiene el mayor de los tesoros: un corazón enorme. Ellos son personas naturales, sin estereotipos, y con unas grandes alas que me acogen, me llenan de seguridad, de cariño, de cuidados y de amor. Son personas que la vida me va mandando con una gran misión, mi bienestar físico, mental y emocional, aunque ni ellos lo saben. No forman parte de mi familia de sangre, ya que a esta el nombre de ángeles se les queda infinitamente pequeño, pero son parte de la familia de mi corazón. ¡Id cogiendo sitio, acomodaros en vuestros asientos que el espectáculo está a punto de comenzar!

La primera vez que noté la presencia de éstos ángeles fue hace años, hasta entonces nunca me había parado a pensar que realmente podían existir personas tan fantásticas en el mundo real. Las primeras en salir a la pasarela son mis Pilares. Era enero de 2018, justo acaban de terminar las fiestas de Navidad y tenía una conversación pendiente con Pilar, la enfermera del hospital, así que decidí llamarla. Esta fue una llamada que me salvó la vida. Os cuento lo que hablamos exactamente para que valoréis el grado de profesionalidad de esta gallega:

-Hola mi niña, ¿cómo estás?
-Bien Pilar, estaba a punto de salir que voy a comer donde mis suegros.
-Patri, te noto fatigada ¿has hecho algún esfuerzo?
-Que va, solo me estoy poniendo los zapatos ¿por qué me lo preguntas?
-Voy a hablar con el doctor, pero creo que deberías venir a urgencias a que te echemos un vistazo, de todas maneras, cuando llegues escríbeme un correo por sí todavía estoy por el hospital.

No le di importancia a la advertencia y cuando llegué a comer se lo comenté a mi cuñada que llamó rápidamente a mi marido para contarle lo que pasaba ya que ella no consiguió convencerme para irnos. Cuando llegó a por mí para llevarme al hospital, le dije que se fuera duchando, que yo primero quería comer, que había cocido de comida y que no me lo iba a perder. Así lo hicimos, primero me comí mi gran cocido y cogí fuerzas para lo que el destino me tenía preparado: un tromboembolismo pulmonar que me impedía respirar con normalidad. Desde que llegué al hospital y durante los 3 días de UCI, allí estuvo ella moviendo sus alas mágicas durante noche y día para ayudarme. Cuando me llevaron a planta a la primera persona que vi fue a ella. Durante los días posteriores no me faltaron atenciones, palabras de ánimo y explicaciones. Siempre pienso en lo acertadas de sus palabras, en como supo lo que me estaba pasando y en su compromiso conmigo y con todos los pacientes. Hoy, sigue siendo la misma profesional que vela por mi bienestar desde el hospital, pero además tiene una gran implicación con las asociaciones donde ayuda y enseña tanto a enfermos como a familiares a sobrellevar mejor la situación.

También tengo otro ángel, que también es enfermera y también se llama Pilar. Ella viene a casa a menudo y se ocupa de que todas mis máquinas funcionen perfectamente. Destacaría lo dulce y servicial que es y sin duda se ha convertido en indispensable en este desfile.

Y como lo bueno abunda ha empezado a desfilar recientemente otra Pilar. Ella se encuentra en el equipo de paliativos que me visita, y nos hemos visto poco pero este equipo tiene unas alas muy fuertes para ayudarnos en el día a día

Ahora llega el turno de mis Alicias, sus alas son fuertes, poderosas y tienen un carácter que encandila: la primera Alicia es la enfermera del centro de salud, ella se encarga de pincharme y hacerme agujeros, no os preocupéis que no me duele, y lo hace como nadie ya que es la única que consigue sacarme sangre, si no fuera por ella Drácula estaría en el paro. Desfila con un ángel que es un amor de persona, Toñi, que se ocupa de todas mis citas y con su equipo médico, Cristina y Pedro.

Tengo otra Alicia que se ha hecho un hueco muy grande en mi familia, primero tratando a mi padre, y luego conmigo, en mis primeros pasos hacia el diagnóstico de la enfermedad y posterior tratamiento como fisioterapeuta. Sabe desfilar con paso firme y seguro, es la caña, tanto por su carácter alegre y cañero como por su profesionalidad. Semana tras semana me ayuda a que mi cuerpo se mueva, otras veces utiliza la magia de sus manos sobre mis dolores y cuando se le agota la magia… me pincha y apañado.

Y por fin sale a pasarela mi Alicia del alma. Tengo tanto bueno que decir de ella que se me enredan los sentimientos porque todos quieren salir a la vez. ¿Sabéis qué? Yo creo que es un poco bruja porque me tiene encantada. Utiliza varias alas, las primeras son las del amor y la amistad infinita, y de eso derrocha a raudales. Tiene otras que utiliza para sanar la mente y el alma mediante el yoga y la meditación y otras con superpoderes para abrazar. Pero este ángel no desfila sola, va de la mano de su ángel complementario, Jose. Este tiene las alas racionales, sensatas, consejeras y que ponen el punto de cordura cuando alguno lo perdemos. Nos conocimos un día antes de mi boda y faltó tan solo una cerveza para saber que nos íbamos a tomar muchas juntos.

Hay un grupo de ángeles que desfilan juntos, son mis chicos y chicas de ADEMTO, la asociación de Esclerosis Múltiple de Toledo. Cada jueves extienden sus alas para que mi rehabilitación sea la mejor, forman un gran equipo, tanto profesional como humano. Junto con Alicia la fisio, que ya he hablado de ella, están: Óscar, también fisio, que poco a poco sus alas se han hecho con el control de mis dolencias; Carmen la terapeuta, con alas frescas, alegres y jóvenes capaces de hacer que el cuerpo se rehabilite y si no mantenerlo lo mejor posible; Raquel, el ángel que lleva la voz cantante, ella es la logopeda que consigue que nuestra voz no se calle; Noelia, psicóloga y el ángel que se ocupa de mi salud mental, siempre me espera con sus alas desplegadas para escucharme, entenderme y aconsejarme; Carlos, Silvia y María, el trío angelical que llevan todos nuestros papeleos y gestiones a cabo, con todos ellos he pasado muchos momentos buenos.

Tengo que destacar el gran papel que realizan las asociaciones, Ademto Toledo, ADELA España y ADELANTE CLM, con sus equipos de profesionales y voluntarios, ayudándonos en todo lo que pueden y más, como María Zalve, quien se ilusionó tanto con mi proyecto que buscó los medios necesarios para conseguir hacer realidad este blog.

Otro grupo de ángeles que también desfilan juntos son mis chicos de la Farmacia: Che, Mar, Inma, Sara, Antonio, Miriam y Gloria tienen un gran hueco en mi familia, siempre pendientes de que no me falten las medicinas sea el día que sea.  

Y la responsable de ponerme guapa, mi ángel Sara. Con unas alas inigualables para manejar las tijeras, los cepillos, el secador…  en mis pelos y conseguir que luzcan arreglados. Y sí, César, tú también tienes tu mérito ya que llevas los maletines como nadie.

Ahora un ángel masculino, dotado de alas mágicas para la tecnología y de un gran corazón, Fran, que sería de mis aparatos sin sus arreglos y sin sus inventos, y que sería de mi marido sin sus cervecitas juntos, sus consejos y compañía.

Si hay dos personas que bien merecen el nombre de ángeles con mayúscula esas son Susi y Natalia. Susi llegó a nuestras vidas para colmarnos de atenciones y de cariño. Cuidó a mi abuela como una hija, ayuda a mi madre como una hermana y ahora cuida de mí como una madre. Día tras día viene a casa para cuidarme, mimarme y ayudarnos, siempre con su sonrisa levantándome el ánimo, tiene unas alas que saben arroparme con mucho amor. Y mi Natalia, o Natacha como la llaman las niñas, es mis manos y mis pies, me lleva a todos lados ocupándose que siempre esté bien como una gran hermana, pone la nota de alegría y el punto de locura a mi vida, juntas vivimos muchos buenos y malos momentos gracias a la complicidad que nos une. Madre e hija son parte imprescindible de toda mi familia.

Tengo también otro gran ejército de ángeles que se ocupan tanto de mi como de mi familia: amigos, amigos de mis amigos, compañeros, profesores… todos de alguna forma juntan sus alas para ayudarnos en esta locura de vida.

Y por ahora hemos llegado al final de este desfile, impresionante ¿verdad? Ya os había dicho que me sentía afortunada, pero no os imagináis cuanto y lo agradecida que estoy de tener esta suerte. A la ELA hoy le diría que me ha quitado el control de mi cuerpo pero que se me ha llenado el corazón de amor, ese que recibo todos los días.

Gracias a todos por crear tantos momentos inolvidables y recuerdos bonitos en el álbum de mi vida.

Etiquetas: